lunes, 23 de agosto de 2010

Editorial: Desectruturación del Tema Central

  

des/territorialización del espacio

Las coordenadas de un suceso expresan características puntuales de un momento en particular, logrando sólo una representación circunstancial de unidad. El congreso, de periodicidad anual, circunscribirá su espacio en una fecha específica, en un territorio determinado aún cuando sea, como muchos eventos itinerantes, una unidad sin territorio, donde los sucesos acontecen desconectados del suelo donde coinciden. Pero ese espacio se constituye a través de interacciones, no sólo las consideradas en los lineamientos programáticos sino también –y sobretodo- de aquellas que se viven en sus márgenes. Es en esa esfera de posibilidades de coexistencia de distintas trayectorias en devenir donde la excusa es una mera anécdota que permite la coincidencia de nosotros con algún lugar.

Este año, el epicentro de la excusa será la Universidad de Concepción, recinto privado donde los organizadores del evento cancelan onerosos aranceles para asegurar su pertenencia. La Universidad de Concepción recibe su creativo nombre en homenaje al territorio que la rodea: Concepción. Concepción es un poblado chileno con aspiraciones urbanas, caracterizado por la carencia de postales representativas[2] y el mal gusto en la elección de sus autoridades; inverosímil, pues está emplazado en uno de los territorios de mayor biodiversidad del tercer planeta. Para controlar y someter la complejidad del ecosistema de la zona, desde lo alto se han diseñado distintas tácticas y estrategias, incrustando dispositivos como pino insigne, eucaliptos, pesca de arrastre o fuerzas especiales de carabineros de chile. Concepción, a su vez, es otro dispositivo inscrito en este territorio, una región cuyos límites geográficos no retratan la complejidad atravesada por una multiplicidad de sucesos en interacción. Y a todos ellos nos sentimos vinculados, aún cuando no sepamos muy bien qué significa lo múltiple ni mucho menos la magnitud de lo complejo.

El espacio-tiempo del congreso de estudiantes se presenta de manera muy particular, atravesado por una serie de temporalidades visibles que cartografían lo social en nuestro actual país-ciudad. La primera temporalidad que atravieza, son los sucesos del pasado 27 de Febrero en las diversas ciudades de chile. El terremoto y el maremoto. Concepción nos congrega. Concepción a la vez inmersa en la Región del Bío Bío. La Región del Bío Bío a su vez posee una escisión. Escisión geográfica, visible por los satélites espaciales. Escisión llamada Río Bío Bío. El Río Bío Bío como escisión, que cartografía la región misma, que además es una escisión social e histórica. El Río Bío Bío como frontera territorial entre mapuches y españoles. Actual escisión, ya no sólo geográfica y territorial, sino además política y jurídica. Los territorios aún son reclamados, pero no sólo los territorios, las dignidades y tradiciones también, siglos después la escisión persiste. Los oropeles españoles cambiaron, los fuertes han cambiado también, además se perfeccionaron y se encubrieron de juridicidades, resquicios legales, tecnocracias y burocracias. Discursos públicos pomposos y ramplones sobre reconciliación e integración; otros, en la oscuridad de las celdas, acusados de terrorismo. Las violencias sólo han cambiado sus oropeles. Ley antiterrorista que convoca a otra temporalidad, la de la asimilación misma del tinglado constitucional de la dictadura asumida con promesas de alegría durante los últimos veinte años de la historia nacional que ¿termina? con la derecha en el aparato estatal. ¿Escisión? consenso, trueque entre dos facciones programadas a finales de los ochenta para dar molde al paraíso neoliberal, bien estudiado e implementado por los ponticuicos becados en chicago. Así es, derecha e izquierda se confunden, se amalgaman, había que concertar dicen... ¿concertar a quién?. Pinochet es un fantasma, pero como todo fantasma sus grilletes suenan en las realidades y en las cotidianeidades, a pesar de que a este fantasma jamás los grilletes le fueron puestos. Ahora, los grilletes son otros, y puestos a otros. Los tapujos y las perversiones del orden de lo público y de lo privado se esparcen a través de las mentiras sociales impulsadas y promovidas por las cárceles actuales de la sociedad chilena; los colegios, con número y sin número clasificando y etiquetando cuerpos a un lugar dentro del entramado social; las fábricas y empresas del capitalismo global, que aceleran sus producciones con la consecuente explotación y extenuación de los cuerpos al tener la sonrisa y genuflexión complaciente del progresismo liberal chileno. Las ambiciones se expanden, amparados en parte en una ideología del consumo que abre las expectativas y las cuentas corrientes empresariales, pero ya no es sólo con los cuerpos del espacio chileno, sino con la explotación e intervención de los parajes naturales del territorio, la cual nos abre una tercera temporalidad, el acecho empresarial constante a los recursos naturales a través de la explotación de territorios de la naturaleza.

La amnesia social se plaga por todos los rincones, los más inhóspitos y los más reconocidos, pero no sólo es la amnesia generalizada, sino además la memoria nostálgica y melancólica, finalmente autocomplaciente de muchos para quienes el presente y el futuro solo tienen fundamento en base a los destellos de belleza del pasado. La memoria que busca resistir finalmente sucumbe a la complacencia.  Eso y mucho más. Mucho más en doscientos años de existencia de este espacio que alguien llamó chile. Doscientos años que desencadenan una cuarta temporalidad que nos convoca, [de pié] la celebración del bicentenario de la patria [sentarse]. Celebración de la escisión de la oligarquía respecto a la corona española. Nueva pomposidad patriótica aplaudida y celebrada por los discursos públicos de políticos quienes explicitan su inmenso amor y su máxima entrega a su país; por los medios de comunicación que ensalzan el tricolor por doquier; por publicistas empeñados en demostrarnos lo hermoso del lugar en que vivimos; y de un sector de las ciencias sociales que nos proponen desafíos y metas a cumplir como ciudadanos comprometidos.

Escisiones. Escisiones bicentenarias. Escisiones invisibilizadas por unos, visibilizadas por otros. Minorizadas por unos, agudizadas por otros. Ornamentadas por unos, agujereadas por otros. Doscientos años de mentiras sociales. Bicentenario que termina con la derecha política dentro del poder estatal, formalidad que sincera lo que se encubría en el tinglado binominal y en la falacia de la alternancia, configurando sus interacciones e intereses público/privado, heredera natural  del orden portaliano, de la institucionalidad autoritaria del tirano analfabeto y de los conspiracionistas de chicago.

dañar lo performático

El objetivo perseguido no resulta novedoso por las actividades propuestas. La apuesta está en sincerar el objetivo. No queremos camuflar lo que realmente nos convoca, revistiendo de formalidad aquellas prácticas que efectivamente realizamos. Experimentamos nuestro aprendizaje universitario más profundo en la informalidad, fuera de las aulas. De igual manera, quienes llegamos a los congresos, lo hacemos con la expectativa de re/conocer ciudades, compañeras y compañeros de carrera; de hablar, escuchar, fumar, carretear, fornicar. Cada individualidad –condenada de por vida a su unicidad- desea ejercer un andar libre y sin restricciones por los lugares que los recintos disponen, amparados en la excusa del congreso. No nos interesa que la excusa restrinja ese andar. Pretendemos articular espacios adyacentes de interacción –sin desmedro de las inventivas de los participantes- con lo cual el congreso no sólo se limite a ser medio de sesudez intelectual.

Vínculos Comunitarios

Consideramos urgente asumir la necesidad de desbordar las murallas invisibles de la universidad. Nuestros esfuerzos se deben orientar a permear esa frontera integrando/nos a esas realidades externas a la academia, ya sea abriendo la convocatoria a nuestro espacio o migrando del mismo. Más aún en el contexto del terremoto/maremoto que remeció al territorio, eso sí, sin caer en el turismo y espectacularización social de la situación que asola a la región. Necesitamos conocer, pretendemos aportar. Necesitamos contactarnos, pretendemos vincularnos.

Candolazo Antipoético/Tocata/Fiesta

Las candolas, las tocatas, las fiestas, son una distensión de los cuerpos deseantes a incitaciones musicales, poéticas, adrenalínicas, alucinógenas, orgíasticas, conspirativas, seductivas. Invitación a la conversación, al baile, intercambio de informaciones, opiniones y fluidos. Interacciones resistidas, reprimidas y perseguidas por las estrategias disciplinantes de las universidades, pero insistentemente recurrentes en nuestra vida estudiantil. Lo lúdico del rito, potencia innegable y necesaria, es un espacio de reconciliación entre el cuerpo y el placer. Al final de la jornada, cuando ya no es requisito la excusa, le damos sentido al acto de congregarnos, en todos los sentidos posibles.

Talleres/Juegos

Espacios de re/conocimiento de nuestra corporalidad mediante distintas prácticas artísticas y culturales que no tienen cabida en la disciplina, herejías en la sociología interrelacionando las individualidades. Como distensión, como relajación, pero también como potenciación en la creación. Y jugar, para los sensibles a la endorfina, para fomentar la interacción entre las distintas delegaciones presentes mediante la competencia. No de intelectos, al fin.

Espacios de Coordinación

La espontaneidad y las fugas son inevitables y necesarias, escapan a cualquier carácter performático explicitado en un documento como éste. Aún así la tentación e incitación de promover espacios de coordinación también es inevitable. Coordinaciones interlocales, interregionales, intergalácticas, intersubjetivas, interdemilán, que surjan de los individuos/colectivos desde sus propios intereses, medios y necesidades. Se extiende por ende la invitación a todos quienes les interese, como por ejemplo organizaciones estudiantiles, colectivos, sindicatos, juntas de vecinos, etc.

Grupos de trabajo/Debates/Tertulias

Últimamente los massmedia intentan persuadirnos que las “redes sociales” son algo que ocurre en un espacio virtual y reproducen con fascinación los debates que se expresan en cientocuarenta letras. Aspiramos entonces a deslegitimar esa paradoja proponiendo disponer de espacios donde la circulación de ideas vuelva a ser una experiencia carnal. Carnalidad que fricciona los cuerpos, pero también los seduce, los envuelve. Carnalidad ritual, no virtual. La posibilidad de tertulias/grupos de trabajo/debates flexibles, sin la rigidez estresante de la academia, incita a dicha carnalidad, carnalidad despojada de verticalidades, provocadora de horizontalidades en el intercambio no solo de conocimientos y saberes, sino además de experiencias y vivencias. La apuesta es convocar a diversos individuos/colectivos a esta instancia para intentar generar una vinculación mayor con el mundo que sucede fuera de las murallas de la academia. Individuos/colectivos estudiantiles, docentes, investigadores y la comunidad envueltos en un mismo espacio-tiempo, dispuestos a hablar, escuchar, interrumpir, criticar, preguntar, reír. La reproducción del formato académico exposiciónilustrada/audienciapasiva/preguntasfinales nos llevaría a seguir construyendo la estructura que queremos dañar. He ahí la idea de esforzarse por impregnar a nuestras actividades estudiantiles del placer de la conversación informal, de debatir sin temores, intercambiar conocimientos y coordinar acciones.

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Perspectivas


Asumiendo todo esto, nuestra propuesta apunta a dotar de sentido al acto de congregarse conforme a nuestra experiencia estudiantil, es decir, abordando aquellos espacios y tiempos que no se restringen a la construcción de lo académico.

El evento es, ante todo, una posibilidad. Constituye un hecho donde nuestras decisiones serán ejecutadas y nuestras propuestas abordadas. Por tanto asumimos la responsabilidad de disponer de un breve tiempo para manipular, bajo nuestros criterios, el formato académico que tanto nos jactamos repudiar. Es allí donde aspiramos innovar en las dinámicas a modo de desbordar nuestra experiencia universitaria. Por ello es que nuestros esfuerzos conducirán a fomentar vínculos comunitarios entre los estudiantes participantes y la comunidad presente.

La resistencia a la estructura, su evidencia a dañarla, no supone necesariamente su destrucción, su colapso o erosión, empero, desencadena en su intento miles de fragmentos de subversión. Es cierto, nos importan los efectos que podemos provocar en la realidad...por esos fragmentos apostamos…





sábado, 7 de agosto de 2010

Comunicado Público

A las y los estudiantes de sociología de la globalizada larga franja de tierra y agua llamada Chile:

La idea del encuentro de estudiantes de Sociología en Chile 2010 a realizarse del 21 al 24 de Octubre en la Ciudad de Concepción, tiene como premisa fundamental el de reformular en varios aspectos sus lógicas, dinámicas, acciones y métodos. El Congreso de Estudiantes para este año se plantea como un nuevo espacio-tiempo, el cual desde una primera etapa se formula de manera diferente de parte de la organización, comprendiendo así una segunda etapa entendida como la realización misma de este espacio, en la cual han de conjugarse lo programado con antelación y la propia recepción que los mismos participantes-con sus diversas interacciones, fugas y dinámicas- entreguen a la actividad misma.

Por lo cual, sin mayor pretensiones se plantea romper el binomio organización/participantes, en cuanto a una relación activo/pasivo. Si bien, cada estudiante es libre de ejercer sus propias manifestaciones en cualquier espacio, la intencionalidad planteada por el Congreso pretende integrar e interactuar con la mayor cantidad de estudiantes en las diversas actividades y espacios creados para ello. Para esto, se han formulado y creado campeonatos deportivos inter delegaciones, talleres culturales-recreativos, ciclos de cine, intervenciones artísticas. Si bien, estas actividades están ya planteadas, es necesario también señalar que cualquier delegación o individuo dispone de todos los espacios para realizar cualquier propuesta y/o intervención comunicada con antelación. Los territorios cambian, los códigos cambian, las verticalidades también, por ello el otro componente de cambio de Congreso será el modo de la exposición de los conocimientos, con el cual engranar una horizontalización en la entrega de los mismos, el cual pasará de la tradicional exposición por alumno a grupos de trabajo entre estudiantes, profesores y organizaciones a modo foro panel.

Por último, sin abstenernos de los recientes acontecimientos cabe decir que la contingencia actual que está viviendo la Región del Bío Bío es innegable, considerando las secuelas dejadas por el Terremoto y Maremoto del pasado 27 de Febrero. Como estudiantes de Sociología no nos vemos ajenos a estas nuevas realidades, no obstante, este será uno de los tantos temas abordados en el Congreso, sin olvidar todo el tejido social chileno, además de no transformar esta instancia entre estudiantes en un encuentro de turismo y espectacularización social.

Este documento es el primer material oficial expreso, con el cual comenzar a interactuar con las y los diversos estudiantes y delegaciones que nos convocaremos el 21 de Octubre en la Ciudad de Concepción. Para cualquier información se pondrán a disposición un delegado de la Carrera de Sociología de la Udec para cada delegación de las Universidades de Sociología en Chile, además ya está disponible en la red el blog oficial del Congreso http://congresosociologiaudec.blogspot.com/; el mail oficial, congreso.estudiantes.udec@gmail.com; y el grupo de facebook conectado con el grupo de “Red de Estudiantes de Sociología en Chile”.

jueves, 22 de julio de 2010

Chile, una mesa para todos en el Bicentenario








I.- UN SIGNO DE CLEMENCIA


Como ciudadanos y pastores queremos comprometernos con los esfuerzos de nuestro país por la paz: tanto por la paz que se abre espacio en nuestros corazones, como por aquella que anhelamos para las familias y todos los habitantes de nuestra Patria. Sabemos que la paz es obra de la justicia, pero estamos convencidos que también contribuyen a ella el perdón y la misericordia.

Por eso tenemos que seguir avanzando, como país, por los caminos de la justicia social, aquella que se construye sobre los derechos humanos y cuya alma es la dignidad del hombre y de la mujer, de la familia y de los niños, de los jóvenes y los ancianos. No escatimemos esfuerzos ni medios en la conquista de la seguridad y la paz ciudadanas. Apoyemos decididamente el trabajo de los tres Poderes del Estado en su lucha contra la delincuencia.


Pero para construir la paz, también debemos recurrir a la clemencia y al perdón. Por eso, en el contexto del Bicentenario, apreciando la libertad que otorga el Estado de Derecho, los pastores de la Iglesia Católica queremos ofrecer una nueva colaboración, a nuestro parecer necesaria, en el ámbito de los derechos humanos. Nos referimos a los derechos fundamentales de quienes han sido condenados, y a un indulto que nuestra sociedad puede conceder como expresión de la actitud humana y enaltecedora que construye la paz ciudadana y ayuda a la reconciliación.

Con ese objetivo, en el mes de agosto de 2009, los miembros del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, presentamos a la Excma. Señora Presidenta de la República, Dra. Michelle Bachelet, y en el mes de abril del presente año, a Su Excelencia el Presidente de Chile, don Sebastián Piñera, una reflexión titulada «Misericordia y clemencia: signos del Bicentenario. Petición de la Iglesia Católica de


Chile». En ese documento expusimos los fundamentos para un posible indulto, precedidos de una inroducción acerca del sentido del Bicentenario de Chile, celebrado en el hoy de nuestra historia, haciendo memoria agradecida del pasado y asumiendo compromisos que lo proyecten hacia el futuro. Citando al Papa Juan Pablo II, señalamos que nuestro jubileo del Bicentenario quiere tener un significado positivo. «Al igual que la misericordia de Dios, siempre nueva en sus formas, abre nuevas posibilidades de crecimiento en el bien, celebrar el Jubileo significa también esforzarse en crear nuevas ocasiones de recuperación para cada situación personal y social, aunque aparentemente parezca irremediablemente comprometida» («Mensaje Jubileo en las cárceles»,


nº 4).En nuestro mensaje, con el aval de tantos hombres y mujeres creyentes que acompañan a quienes han delinquido, recordábamos que el Papa nos advertía que abstenerse de acciones promocionales en favor del recluso significaría reducir la prisión a una suerte de venganza social.

II- EL HORIZONTE DE NUESTRA PETICIÓN DE INDULTO
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Los creyentes en Cristo recordamos que Él ha inaugurado una historia basada no sobre la indiferencia, ni sobre la venganza, ni menos sobre la guerra, sino sobre el amor hasta el extremo del perdón. Quisiéramos que esta historia, respetando el sentido de la justicia, alcance a las personas que están encarceladas.

Por ello, quisimos compartir las siguientes reflexiones para solicitar a las autoridades del país, con ocasión del Bicentenario, un indulto a personas privadas de libertad. Los recordamos brevemente:

1. El País del Bicentenario quiere ser un país desarrollado, por lo mismo, reflexionemos acerca de un sistema penal y carcelario más humano. Como la delincuencia es una preocupación constante de la ciudadanía, queremos promover aquellos valores y aquella forma de convivencia que la evitan. Entre ellos, debemos procurar la rehabilitación y reinserción social de quienes han causado quiebres y daños en la sociedad por sus crímenes y delitos. En contraste con este propósito, muchos recintos carcelarios no procuran oportunidades verdaderas y suficientes de rehabilitación a los internos, incluso las nuevas cárceles. Por el contrario, sabemos que con frecuencia los recintos penales son un hábitat más violento y deshumanizante que aquéllos que favorecieron el desarrollo de la delincuencia. Tales ambientes, tampoco propician la conversión interior ni los deseos de cambio en las personas. «La cárcel -decía Juan Pablo II- no debe ser un lugar de deseducación, de ocio y tal vez de vicio, sino de redención» («Mensaje Jubileo en las


cárceles»,nº 7).

2. Prestémosles atención a los internos más débiles, a los que están gravemente enfermos o son adultos mayores. Para ello valoremos en su integridad los derechos humanos, especialmente el derecho a la vida,cuya conciencia es progresiva en nuestra Patria, pero aún insuficiente. Es imprescindible defender la vida,sobre todo la vida indefensa, ante quienes la amenazan; crear condiciones favorables para que se viva y se trabaje conforme a la dignidad humana, y prestar especial atención a quienes, por estar en prisión, ven vulnerados sus derechos a una atención sanitaria apropiada o, incluso, a una muerte digna. Decíamos entonces que «la celebración del Bicentenario de la Patria puede ser un momento privilegiado para ejercer nuestra misericordia subsanando posibles distorsiones del sistema de justicia. En este contexto,comprendemos el enorme valor que tendría un gesto de clemencia hacia quienes, dentro del cumplimiento de sus penas, llevan un sufrimiento aún mayor a causa de su edad, salud y soledad».
3. Trabajemos para una promoción integral de los reclusos. En efecto, recordábamos que «si un sistema penitenciario busca sancionar un mal cometido con un castigo proporcional y, a la vez, rehabilitar al agresor para que se transforme en un bien para la sociedad, resultaría incomprensible no considerar acciones promocionales a favor del recluso. La prisión no tiene solamente un fin reivindicativo. En la legislación se contemplan rebajas de pena y estímulos para quienes, dentro de la normativa, demuestran un comportamiento apropiado y, pese a las dificultades y falta de oportunidades, cumplen con lo requerido por el sistema penal».Por eso, en nuestra reflexión hacíamos un llamado
a)- A quienes tienen el conocimiento técnico y las facultades pertinentes, a promover integralmente la rehabilitación y reinserción de aquellos que, a pesar de sus condiciones vitales, muchas veces indignas, quieren salir del círculo de la delincuencia y la marginación del que hoy son parte.

b)- A resolver definitivamente el drama de las cárceles de Chile: el estado estructural de un gran número de recintos penitenciarios, la superpoblación de los internos, las tensiones de convivencia marcadas por la agresividad y el temor, la discriminación y las luchas de poder, las dificultades y los conflictos que debenPágina 2/5 enfrentar quienes custodian a los internos, cuya magnitud la gran mayoría de los chilenos y chilenas desconocen.

c)- A generar programas de acompañamiento hacia quienes salen de prisión y que muchas veces no descubren otro horizonte que la reincidencia, debido a la falta de oportunidades y al estigma que tienen que

4. Como comunidad eclesial estamos empeñados en que el Chile del Bicentenario se convierta, de verdad, en una «Mesa para todos»: mesa del pan, del trabajo, de la fraternidad, de la libertad, de la equidad, del respeto por la dignidad de cada cual. Este propósito nos obliga a fijarnos en quienes no están gozando de la mesa común, ya sea por los efectos del terremoto, por carecer de empleo, por vivir en la pobreza extrema, o bien, por ser jóvenes en situación de vulnerabilidad social. Todos tienen derecho a un puesto de honor en la mesa de todos. Entre quienes no son acogidos en la mesa de todos, están aquellos que llaman nuestra atención por estar privados de libertad.

Pedir un indulto que los beneficie, no es contrario al apoyo que damos al compromiso de las autoridades del país, que quieran velar por nuestra seguridad, luchando para que la delincuencia y el narcotráfico, con su alta cuota de violencia y muerte, no corroa el “alma de Chile”, y procurando una justicia pronta y eficiente para quienes atenten contra la integridad de otros chilenos, malogrando así los esfuerzos de lograr la paz y el espíritu fraterno que debe caracterizar a la mesa para todos.

Pero sabemos que en Chile, también con los reclusos de diversos penales, tenemos una deuda que compromete el respeto por sus derechos humanos. No podemos tener cárceles inhumanas ni seguir permitiendo el hacinamiento, con toda su secuela de males. Se trata de personas humanas como todos nosotros. Es cierto, han cometido faltas, delitos y hasta crímenes, pero no por eso podemos negarles la


dignidad que Dios les confirió desde el día de su gestación. El sólo recurso al encarcelamiento sin otras medidas, como por ejemplo el trabajo remunerado para quienes caen en estas situaciones, no basta para que rediman sus vidas y puedan reincorporarse plenamente a la sociedad. En este ámbito tenemos una conversación pendiente como país.


III- EL INDULTO CON OCASIÓN DEL BICENTENARIO


Al presentar esta petición, no ha sido nuestro ánimo poner al Gobierno de Chile, ni al actual ni al anterior, en una situación de incomodidad ante la realidad de las personas recluidas y de las víctimas. El contexto de una sana laicidad reconoce las competencias propias del Estado y aquellas de las confesiones religiosas.

Por esta razón, sólo presentamos algunas ideas que pueden enriquecer el espíritu y la práctica de nuestra convivencia y hacemos una petición, pero sin proponer un articulado de ley, tarea que corresponde a la autoridad política. Anhelamos que estas reflexiones sean discutidas por los ciudadanos y por nuestras instituciones, y que cada una asuma la responsabilidad que le corresponde.

En lo que se refiere a quienes están privados de libertad, dentro del respeto a la Constitución y a los Tratados Internacionales suscritos por Chile, solicitamos a las autoridades del Estado, en particular al Señor

Presidente de la República y al Gobierno que preside, así como a los Honorables miembros del Parlamento, considerar y estudiar las siguientes proposiciones:


1. Que los condenados por sentencia ejecutoriada –con las restricciones que la autoridad competente considere prudente establecer como, por ejemplo, delitos de sangre-, que en los últimos años hayan tenido Página 3/5 buena conducta en los recintos carcelarios, y no constituyen un peligro para la sociedad:


a. Puedan ver reducidas parcialmente sus penas privativas o restrictivas de libertad.


b. Además de lo señalado, que se conceda una reducción adicional a quienes tengan más de 70 años de edad.

c. Igualmente, que a las mujeres que tengan uno o más hijos menores de 18 años se les conceda también una reducción adicional.


d. Que a las personas condenadas privadas de libertad que padezcan alguna enfermedad invalidante, grave e irrecuperable, se les conmute su pena por otra, que no deba cumplir en las condiciones más aflictivas dela cárcel.

e. Que a los enfermos terminales, debidamente comprobados por la instancia competente, se les condone el saldo de las penas que les resten por cumplir.


2. Que se mejoren sustancialmente las condiciones de vida de quienes cumplen penas privativas o restrictivas de libertad, aumentando las horas de convivencia fuera de sus celdas, favoreciendo el trabajo remunerado y el acceso a la enseñanza, el deporte, la cultura, y al auxilio espiritual. A pesar de los esfuerzos realizados en diversos gobiernos anteriores, no se ha logrado satisfacer estas necesidades, requiriéndose hacia adelante decisiones urgentes que la autoridad competente debiera ir adoptando por el bien común de la sociedad. Asimismo, considerando las especialmente difíciles circunstancias del ambiente laboral en que se desempeñan, y en el contexto del conjunto de los funcionarios públicos, que se mejoren


las condiciones de vida, de convivencia y de trabajo de los gendarmes y empleados por el sistema penitenciario; éstas irían en directo beneficio de la dignidad y rehabilitación de los privados de libertad.


3. Que se modifique la legislación que se refiere a las penas, en lo que atañe a los condenados de edad muy avanzada y a quienes estén gravemente aquejados de una enfermedad terminal. Proponemos que se les condone la pena o que puedan cumplir el resto de su condena junto a su familia o en instituciones asistenciales. Este cambio o condonación de la pena se concedería siempre, salvo que el organismo competente excluya este beneficio para un reo determinado por juzgarlo un peligro para la sociedad.

4. No sería completa la “mesa para todos” si no considerásemos en esta petición a quienes cumplen penas por delitos contra los derechos humanos cometidos durante el Régimen Militar. Es un tema que debemos poner sobre la “mesa de todos” para conversarlo con la seriedad que corresponde, especialmente en el Parlamento de la República. No olvidemos que no todos ellos tuvieron igual responsabilidad en los crímenes que se cometieron. A nuestro parecer no cabe ni un indulto generalizado ni un rechazo general del indulto para todo ex uniformado condenado. La reflexión debe distinguir, por ejemplo, el grado de responsabilidad  que le cupo a cada uno, el grado de libertad con que actuó, los gestos de humanidad que tuvo y el arrepentimiento que ha manifestado por sus delitos.

IV- EN EL CAMINO DEL EVANGELIO: JUSTICIA Y CLEMENCIA


No somos nosotros quienes debemos dictar las leyes, pero creemos que podemos interceder para dar paso a la “justicia con clemencia” como connotados juristas lo han pedido en el pasado. Es decir, velando por el Página 4/5 imperio de la justicia -nada más injusto que la impunidad- y salvaguardando el pleno imperio de los derechos humanos en materia de crímenes de lesa humanidad, creemos que se pueden dar pasos de clemencia.

Sabemos que estas peticiones tendrán opiniones encontradas. Las respetamos, especialmente cuando vienen de personas que sufrieron en carne propia o en sus familiares más cercanos los delitos condenados.

Sólo solicitamos dar el paso de pedir justicia sin ensañarnos en el castigo, que nunca puede reparar totalmente el mal causado. Y solicitamos también, hablando al corazón de cada uno, que consideremos de qué manera quisiéramos ser tratados si estuviéramos en la situación de los condenados, y con qué espíritu fraterno podremos construir el futuro de Chile si no somos capaces de hacer gestos decisivos de reencuentro y reconciliación.

Más allá de los ordenamientos jurídicos y de sus interpretaciones, el mismo Jesús nos enseñó con su testimonio y su palabra, que la lógica del perdón es la única que restaña las heridas, devuelve la confianza e inaugura tiempos nuevos para quienes tienen la valentía de concederlo y de pedirlo. Nos conmueve el solo hecho de pensar que Jesús clavado en la cruz de la injusticia, antes de morir, pide al Padre que perdone a quienes lo han crucificado. Ésa es la lógica y la pedagogía que anhelamos para cada uno de nosotros y la gracia que pedimos por intercesión de la Virgen del Carmen, Madre de todos los chilenos y chilenas, sin excepción alguna, pero


especialmente de aquellos que por diversas causas atraviesan horas de angustia y de dolor.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE